De Gustibus Non Est Disputandum
  1. Rutina

    Esa felicidad,
    esa seguridad
    de repetir los mismos gestos cada día.
    Exprimir las naranjas,
    preparar el café,
    tostar las rebanadas
    de pan,
    untar la mermelada.
    Darle a la vida
    el ciclo regular de los planetas,
    acostarse a las once,
    levantarse a las seis,
    sentir que cae el agua
    tibia, plácida,
    encima de tus hombros,
    usar siempre
    el mismo jabón, el mismo champú,
    la misma loción
    —la que usaba tu padre—.
    Protestar por lo malo
    que se ha vuelto el periódico,
    el de toda la vida,
    el pan de cada día,
    y volver a comprarlo
    con ese mismo asco resignado
    de tener que cagar
    una mañana sí y otra también.
    Usar siempre los mismos
    viejos zapatos que se parecen
    más a ti que tus pies.
    Vestirte
    con el eterno azul
    que te vuelve invisible,
    felizmente invisible.
    Sentir que tú eres tú,
    que yo soy yo.
    Ir a los mismos sitios,
    comer las mismas cosas,
    jueves frisoles,
    lunes pescado,
    sábados arroz…
    Visitar a tu hermana todos los veranos
    y pensar que envejece,
    pero decirle siempre que no cambia,
    que no cambie.
    Recordar a los muertos
    en cada aniversario;
    enviar tarjetas cursis
    en cada cumpleaños.
    Planear de nuevo el viaje
    que nunca emprenderemos.
    No poder soportar
    que ya no haya tranvía,
    que hayan movido
    la parada del bus
    a la otra manzana,
    que hayan quebrado los ferrocarriles,
    que nadie escriba cartas
    y haya que adaptarse
    al correo electrónico,
    tan vulgar, tan urgente,
    la vida un permanente
    telegrama.
    Resistirse a llevar en el bolsillo
    un teléfono,
    detestar que el dinero
    sea de plástico
    y no de plata, de oro o tan siquiera
    de papel.
    Que el mismo corte de pelo
    te lo haga siempre el mismo peluquero,
    que tengas siempre gripa por enero,
    que el primero
    y el quince
    llegue la quincena.
    Desayunar trancado,
    almorzar abundante,
    cenar poco,
    quejarse de la gota, de la bilis,
    de la memoria y de la digestión.
    Creer que nunca sueñas.
    Recordar ese chiste
    de tu única esposa:
    «Aquí se picha los viernes
    estés vos o no estés vos»,
    y hacer hasta lo imposible
    cada viernes
    por encaramarte en ella
    con ganas o sin ganas
    porque l’appetito vien mangiando
    como dicen en Turín.
    Negar que eres un soso,
    un rutinario
    con el verso aprendido de un amigo:
    «La vida se soporta
    tan doliente y tan corta
    solamente por eso.»
    Caminar por la calle ensimismado,
    ausente de este mundo,
    rumiando en tu cabeza
    historias, frases, viajes, desventuras,
    crímenes, adulterios, melodramas, incestos,
    abortos, heroínas, traiciones, sacrificios,
    saber que todo drama
    está en tu calavera,
    que la gran aventura
    ocurre en las paredes de tu cráneo,
    que nunca habrá más grande sensación
    (orgías, drogas, sueños)
    que aquello que imaginas.
    Que la vida consiste en perdonarnos
    las ofensas que hacemos,
    los gestos que no hicimos,
    los silencios cobardes,
    los fingidos afectos,
    las mentiras.
    Y escribir cada día,
    ganar la lotería
    de al menos una frase
    que nadie ha dicho nunca,
    tener un pensamiento
    que todos han tenido,
    pero decirlo bien
    con todas las vocales,
    con todos los sonidos,
    con todos los sentidos.
    Lograr que la aventura de tu vida
    esté en las páginas que escribes,
    en los ojos que ahora
    pulen un heptasílabo,
    quitan o ponen una coma, una tilde, un acento,
    en los ojos que ahora se detienen
    complacidos tal vez
    o entretenidos
    en un punto, este punto: .

    HÉCTOR ABAD FACIOLINCE

    (via Letras Libres, julio 2011)

  2. Mañana cuando mi país cante

    Mañana cuando mi país cante
    con amor emanado de mí,
    yo borre la negrura con mi cara
    y sea una nación para cada nación
    de modo que ninguna oscuridad quede en nuestra tierra
    y ningún mal permanezca,
    entonces diré, soy libre,
    y diré, tú eres libre.

    ADONIS

    (versión del inglés, Bassam Frangieh, de MAEL AGLAIA)

  3. Bolero para Jaime Gil de Biedma

    A ti te ocurre algo,
    yo entiendo de esas cosas,
    hablas a cada rato
    de gente ya olvidada,
    de calles lejanísimas
    con farolas a gas;
    de amaneceres húmedos,
    de huelgas de tranvías,
    cantas horriblemente,
    no dejas de beber
    y al poco estás peleando
    por cualquier tontería;
    yo que tú ya arrancaba
    a que me viera el médico
    pues si no un día de estos
    en un lugar absurdo,
    en un parque, en un bar
    o entre las frías sábanas
    de una cama que odies,
    te pondrás a pensar,
    a pensar, a pensar,
    y eso no es bueno nunca,
    porque sin darte cuenta
    te irás sintiendo solo
    igual que un perro viejo
    sin dueño y sin collar.

    JOSÉ AGUSTÍN GOYTISOLO

  4. 猿から
(via aasiain’s Instagram)

    猿から

    (via aasiain’s Instagram)

  5. Fresco portraying ‘Abduction of Europe’ from Pompeii, 1st century a.d., Italy, Naples, Archeological Museum.

    Fresco portraying ‘Abduction of Europe’ from Pompeii, 1st century a.d., Italy, Naples, Archeological Museum.

  6. What can I say about people?
by Jorge Cham

    What can I say about people?

    by Jorge Cham

  7. Para celebrarla

    Cuerpo:
    la morada más bella de la imaginación

    Placer:
    resurrección del cuerpo

    Sus lágrimas:
    arroyo en el que nada la voluptuosidad

    Mi mirada se pierde en las regiones de su cuerpo
    El cuerpo de la amante
    es el más vasto de los mares

    Entre el agua y el fuego no hay un diálogo
    Su abrazo los conduce a la disolución

    El rostro se le enciende si me ve
    Soy su fuego interior

    Corazón del amante, entre sus labios
    Corazón de la amante, bajo su ombligo

    No: en la rosa sólo puede ver
    un cuerpo de mujer

    Por qué no me abandona tu recuerdo
    Ni aun el mismo viento me escuchó
    cuando dije: te amo

    Se levanta en su cuerpo
    Duerme en su cuerpo para ella

    La línea recta
    es un círculo en el amor

    Para una mujer un hombre es un libro
    que no puede leer sino con todo el cuerpo

    No hay vestido más bello que un perfume
    para una mujer

    En el éxtasis del sexo
    son iguales el hombre y la mujer
    Cada uno se siente creado de la costilla del otro

    No entrarás en la noche del cuerpo
    sin entregarte al sol de la locura

    Para el cuerpo el presente
    es la forma del tiempo

    Hace falta humildad, oh lengua:
    nada puede escribir al cuerpo sino el cuerpo

    El perfume de la mujer
    pone en el aire
    un lecho, un falo

    En la estepa es el mar el hombre más deseado
    En el mar es la estepa la mujer más deseada
    Ah, esos amantes que nunca se conocen

    La estrella del amante, entre sus brazos
    El astro de la amante, entre sus muslos

    Sueña sueña dice la rosa ajada

    Vi a la mujer
    que vio la golondrina
    que hizo primavera
    y eras tú

    —ADONIS
    Traducción de Aurelio Asiain de la traducción francesa de Anne Wade Minkowski y el autor.

    en Letras Libres, febrero 1999

  8. The Earth

    by ANN WROE

    Weep, Harp, the end of that exquisite Place
    That every circling Planet did outface;
    Mother of Streams and Mountains, Vales and Trees,
    And every Prospect that the Lens could please:
    Cradle of Man, and his sustaining Nurse,
    Whether for better or, in this case, worse.

    Long time that Orb turned tranquilly and bright,
    Blue-shining like a Marble in the Night;
    Long time all hunky-doryish appeared,
    But Man was greedier than had been feared:
    Flatt’ning the Forest, and, with grasping Hand,
    Pumping out oil from every Desert Land.

    Then anxious Greens announced that Doom was nigh,
    Tho’ all the rest, uncaring, wondered: “Why?”
    And to consumerism blithely turn’d,
    Tapping their iPhones while the Planet burn’d;
    Checking each Bleep of instantaneous Chat
    Until they hardly knew where they were at.
    And so, o’erheated and in quite a Tangle,
    Poor Earth was now beset from every Angle.

    This the wise Maya long ago foresaw:
    That, in the Age of tricky Seven Macaw
    (Or, to put Finger firmly onto Fact,
    In twenty-twelve, Dec. 21st exact)
    History’s great Wheel would tumble to eclipse
    Quicker than e-mail thro’ the Aether zips;
    For fiery Sun with Milky Way align’d
    Would make a pretty Mess of things combin’d.
    The Poles would flip, and old terrestrial Time
    Fade out within Eternity’s vast clime;
    The Law of Gravitation, grown effete,
    Would scare secure an Infant in his Seat;
    And all that normal seem’d, the Day before,
    Would now essay the Air, or hit the Floor.

    Then monumental Panick spread abroad,
    Skins to preserve, and Groceries to hoard,
    For tho’ the Mathematicks seem’d obscure,
    No Body’s Fate might be consider’d sure;
    So Petroglyphs of Rockets upside-down
    Were scrutinised in every part of Town.
    And some to Burgarach in France reapir’d,
    Where, it was said, their Lives would all be spar’d
    By Alien Beings in a Cave confin’d;
    But “Bugaroff” declar’d that Mayor, unkind.

    A few were saved. For such Escapes must be,
    As shewn forth on Reality TV,
    Where jabbing Digit points towards the Door,
    But some survive into Round twenty-four;
    And so the Wise soared up to Realms of Dreams,
    Bathed by Galactic Synchronisation Beams.

    The rest, when pulling on their morning Socks,
    Ask’d what the Hell was wrong with all the Clocks,
    And why each Mug would from the Table rise,
    Floating about before their bleary Eyes;
    And why their Phones no Signal would receive
    Save the implicit one that they should leave.
    Craz’d, then, the uninform’d or unprepar’d
    Rushed to the Street, and round them wildly star’d,
    Seeing approach an overwhealming Snow
    Before they had worked out which way to go;
    And they were buried deep, the Ice beneath,
    With crumbs of Croissant still between their teeth.

    [Published in “Obituary”, The Economist: The World in 2012]

  9. Cover design: Holger Matthies

    Cover design: Holger Matthies

  10. Como tener un sueño en bicicleta
John Malkovich für Ich habe einen traum, »Mein Gehirn brennt, unablässig«.

    Como tener un sueño en bicicleta

    John Malkovich für Ich habe einen traum, »Mein Gehirn brennt, unablässig«.

  11. ODA
Mal, cal, aro, proclaman.Era la sed, sede, red.Ayer es oro toral.Claro toro seré ya.De redes, de sal, arena.Mal corporal aclamado.
(publicado aquí y acá)
[imagen via failedinspain]

    ODA

    Mal, cal, aro, proclaman.
    Era la sed, sede, red.
    Ayer es oro toral.
    Claro toro seré ya.
    De redes, de sal, arena.
    Mal corporal aclamado.

    (publicado aquí y acá)

    [imagen via failedinspain]

  12. [Flash 9 is required to listen to audio.]

    El comal y la olla (1945, Francisco Gabilondo Soler “Cri-Cri”) - Eugenia León

    El comal le dijo a la olla,
    «oye, olla, oye oye,
    si te has creido que yo soy recargadera,
    búscate a otro que te apoye»;
    y la olla se volvió hacia el primero:
    «¡peladote, majadero!,
    es que estoy en el hervor de los frijoles,
    y ni ánimas que deje
    para asté todo el brasero».

    El comal a la olla le dijo,
    «cuando cruja, no arrempuje,
    con sus tiznes me ha estropeado ya de fijo
    la elegancia que yo truje»;
    y la olla por poquito se desmaya,
    «¡presumido, vaya vaya!,
    lo trajeron de la plaza percudido
    y ni ánimas que diga
    que es galán de la pantalla».

    El comal le dijo a la olla,
    «no se arrime, fuchi fuchi,
    se lo he dicho a mañana, tarde y noche
    y no hay modo que me escuche»;
    más la otra replicó metiendo bulla,
    «¡ay rascuache, no me julla!
    si lo agarro lo convierto en tepalcates
    y ni ánimas que grite
    pa’que venga la patrulla».

    El comal miró a su pareja,
    «¿qué dijistes?, ¡ya estás vieja!,
    si no puedes con la sopa de quelites
    mucho menos con lentejas»;
    y la olla contestó como las bravas:
    »mire, joven, ¡puras habas!,
    hace un siglo que te hizo el alfarero
    y ni ánimas que ocultes
    los cien años que te tragas».

  13. Son muy pocos los valores capaces de mirar a la cara, por así decir, a la libertad de expresión, pero la privacidad es uno de ellos.
  14. Si algo hay que entender […] es que jamás un espíritu creador debe conformarse con atisbar en unos cuantos hallazgos, ya que la imaginación se expande en tanto se nutre de conocimiento.
    - DANIEL SADA (1953-2011)
  15. Se toma una expresión, se la da vuelta, se calibra, y hay un gozo especial cuando advertimos que toda, o parte de ella, nos entrega graciosamente un doble significado.
    - MIGUEL GONZÁLEZ AVELAR (1937-2012)