Oct 10, 2011
Porque un libro no sirve sólo para leer. Sirve también para que su peso tranquilice las manos lectoras, para subrayar y ajar sus páginas con el uso, para regalar el ejemplar leído a personas a las que quieres. Para ver amarillear sus páginas con los años sobre los viejos subrayados que hiciste cuando eras distinto a quien ahora eres. Para decorar —no hay cuadro ni objeto comparable en belleza— una habitación o una casa. Para amueblar una vida.
ARTURO PÉREZ-REVERTE (en Un muchacho con un libro)
About